Todos tenemos la capacidad de hacer mucho con nuestros gestos. Podemos provocar risas, alegrías, tristezas, verguenzas....pero a las miradas, muchas veces no le prestamos atención y dicen tanto más que nuestros gestos y de lo que somos capaces de captar cuando las recibimos o las damos.
Hay miradas que duelen, que te clavan ondo en el corazón, otras que lo curan y lo llenan de parche curitas de colores. Hay algunas miradas que dan paz al espíritu y necesitamos de ellas cuando nos sentimos confusos e iracundos, como también hay otras que nos asustan y a las que les tememos por su rudeza, su fuerza y amargura.
Hay miradas dulces como las calugas sunny y transparentes como los manantiales cordilleranos, las hay chispeantes llenas de burbujas, que de sólo al recibirlas nos causan gracia y alegran la vida, y también hay algunas miradas prometedoras esas que nos convencen y nos compran.
Hay miradas que lo dicen todo, no son engañadoras y sabemos enseguida lo que le sucede al otro, y miradas que tienen doble faz y callan la verdad y se visten de silencio.
Hay algunas lascivas que nos provocan vergüenza y humillación. Y hay miradas que nos invitan al juego del placer, del flirteo y la seducción. Como también existen miradas llenas de ingenuidad, sin malicias ni malos pensamientos.
Hay miradas tristes como las he tenido muchas veces y que me traen lágrimas y nostalgia. Hay miradas con odio, que más de alguna vez he recibido y han dañado por entero mi alma y mi vida.
Hay miradas fugaces como lass estrellas, que duran un pestañeo y se van, son flashes que recibimos al pasar y otras largas y profundas que cuesta mantenerlas. Hay miradas que te siguen mirando aún cuando no están. Y otras que jamás lo hacen.
Hay miradas que se buscan y no aparecen, y otras que surgen en medio de la nada o de otras miradas...encontrándonos y re encontrándonos una y otra vez.
Hay miradas colectivas que se asombran ante otra mirada, y las hay solitarias, divangantes y escurridizas. Las hay llena de rencor, mala onda y mala energía, de esas que hay que huirles.
Hay algunas que te desnudan el alma y también el cuerpo, y también hay miradas en las que uno quiere sumergirse para siempre y no encontrar nunca la salida de ellas.
Hay miradas con preguntas que no tienen respuestas, y otras con respuestas a ninguna pregunta... Hay miradas que nos atrapan, que sujetan, que no te dejan ir.
Hay miradas que simplemente ven el oleaje calmo o feroz de nuestro ser y otras que bucean en lo más oscuro y profundo de mi mundo interior.
Yo siempre he creído que tengo ojos y mirada de perro callejero...No hace mucho me retaron por decir eso. A pesar de que nunca lo dije pellorativamente, si no, porque simplemente me siento media vagabunda...
Malú







Querida y lejana Malú
Te interpreto y creo totalmente lo que dices acerca de las miradas de perro.
A mi me gusta esa mirada. La he visto en ciertas personas. Son de una fijeza y de una dulzura que solo entregan los canes y los niños y que algunos afortunados conservan hasta su adultez, haciendo de sus dueños seres inolvidables; así que anímate con tu mirada perruna.
Me gustan las miradas que llevan secretos, que tiene una carga de misterio, una idea, un conocimiento que sólo es entre dos.
Claro que una mirada franca y abierta también tiene su encanto.En fin, querida Malú, todas las miradas tienen su razón, menos las falsas, las que tapan verdades o esconden a su poseedor de su verdadero yo.
Cariños Malú mirona