Gira Bebel Gilberto - So Nice -

:::Tan Real como la vida misma:::

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"Una mirada pausada a este puto mundo acelerado. Buscando sensaciones a través de las palabras, las imágenes, la música. Para interpretar mejor a esta
vida mágica, multicolor, irrepetible, nostálgica y bella..."

Alguna vez Walt Whitman escribió....

"Si no me encuentras enseguida
no te desanimes.
Si no estoy en aquel sitio
búscame en el otro.
Te espero?
En algún sitio,
estoy esperándote."

Giran en El Caleidoscopio

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::: Esta Tarde:::

Ahora quiero amar algo lejano...
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

(Alfonsina Storni)

Artículos recientes

Tanta Conexión, Tan poca Comunicación (Sergio Sinay),

Enviado por Malú el vie, 18 abr, 2008 a las 19:11
Malú

En el mundo entero cada vez es mayor la cantidad de personas que día a día hacen uso de teléfonos celulares y no tan sólo de uno, si no de dos. Y muchos se suman diariamente al uso de Internet. Y hay alrededor de dos millones y medio de cuentas de correo electrónico.

¿Qué significa esto cuando son traducidos a números?... estas cifras en un mundo que ha hecho de las estadísticas y de los porcentajes verdaderos tótems, muestras de verdades indiscutibles?

En principio, se da por descontado de que esto nos incluye, de manera irreversible, en el mundo globalizado, que nos hace partícipes de la comunicación y beneficiarios de su tecnología.


La necesidad de comunicarnos es evidencia clara de la diversidad que nos define como humanos. No hay dos personas iguales, no hay dos experiencias idénticas. En la vinculación de estas diferencias nos reconocemos. Es el otro, el semejante, su mirada y su presencia quien garantiza nuestra identidad. Tenemos nombres para ser llamados, nombrados, entre otros, por otros.

Comunicarse es alcanzar la humanidad del otro y abrirle el acceso a nuestra propia humanidad. Es ampliar la mirada sobre nuestras experiencias, ofrecernos mutuamente diferentes perspectivas sobre nuestras historias y sobre nuestra condición común. La condición humana. La comunicación es impensable sin el prójimo, el semejante. Y, considerándola así, hasta podríamos decir que la comunicación es amor.

¿Millones de celulares y de cuentas de correo electrónico y de ?chateadores? (conversadores cibernéticos, a veces de tiempo completo) son testimonio, entonces, de un mundo más comunicado?

La respuesta pide que quitemos la vista de las cifras y estadísticas para posarla en las personas. Podríamos ver, así, parejas que transcurren un almuerzo completo (están ahí, en cualquier restaurante) con uno de ellos aferrado a su celular, en una o en varias conversaciones en serie. No cruzan palabra entre sí. No se miran. Veríamos familias que, en apariencia, comparten una actividad, en donde uno o más de sus componentes están de cuerpo presente, pero ausentes desde lo vincular. Se los ve rehenes de su celular.

En aeropuertos, salas de espera, supermercados, centros comerciales (esos sitios que el antropólogo francés Marc Augé denominó no lugares) nos encontraremos con seres mudos, sin contacto entre sí, con sus miradas absortas en las pantallas o perdidas en el vacío mientras sus orejas (que no oídos) están pegadas a un auricular. En las calles veremos amigos, matrimonios, padres e hijos, que caminan como si anduvieran por rieles paralelos, que no se tocan, mientras hablan, tecnología mediante, con alguien que no está allí. Mientras tanto, llueve sobre nosotros una incitación cotidiana: ¡Conéctate!

El celular, el correo electrónico y toda la parafernalia comunicante de nuestra era tienen la virtud de abreviar los tiempos y hacer desaparecer los espacios que nos separan de otros. Son medios para salvar distancias con diferentes propósitos (afectivos, médicos, económicos, comerciales, científicos, deportivos, informativos, etc.). El problema con los medios de cualquier tipo surge cuando se convierten en fines. Y quizá sea tiempo de preguntarnos si estos medios de comunicación no se han convertido en fines en sí mismos.

De a poco se desplaza la cualidad del servicio y aparece la de símbolo de identidad. Sin celular, sin cuenta de correo electrónico, se corre el riesgo de empezar a quedar afuera de ciertos vínculos y actividades. Escuché decir hace pocos días a una mujer de 35 años, tras haber salido con un hombre: ?Me encanta, es inteligente, me atrae, pero no tiene celular, ¿qué puedo esperar de él??.

No sólo se trata del celular, la computadora, la palm o la cuenta de correo, que como medios tienen una utilidad. El riesgo es que se puede no pertenecer simplemente por no exhibir el adminículo de última generación. ?¿No te da vergüenza andar con esa cosa de hace cinco años??, escuché preguntar, en un restaurante, a una persona al ver el celular de su acompañante.

La comunicación ya no es lo importante, sino el objeto, el aparato, el artefacto. El medio es el fin. De hecho el uso del celular en ciertos lugares donde se necesita silencio, sólo interrumpe la comunicación de los demás, del prójimo.

Muchas conversaciones y mensajes de texto por celular, mucho chateo no son más que intercambios onomatopéyicos, deformaciones y empobrecimiento del idioma, sobreentendidos, simples ejercicios destinados no al receptor, sino a hacer ostensible algo ante quienes están alrededor.

El 90 por ciento de los mensajes electrónicos, admiten los estadígrafos, es correo basura (spam). La comunicación en sí importa cada vez menos. Ya no se trata de alcanzar al otro en un lazo esencial que nos recuerda nuestro vínculo, nuestra calidad de semejantes. Lo que cuenta es la apariencia: Aparentar que se está comunicado. Que me llaman, que llamo, que no estoy solo. Porque en la posmodernidad estar solo es una mácula.

Aún cuando para reflexionar, para registrar el propio mundo interior, para transitar ciertos procesos (de duelo, de creación, de gestación, de búsqueda espiritual, de crecimiento) la soledad sea parte necesaria del itinerario. Hay que aparentar que se está ocupado y contactado, que se pertenece al universo virtual de los conectados.

¿Están de verdad vinculados, en un sentido trascendente, los habitantes de ese universo? En su lúcido y movilizador ensayo Amor líquido, el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman alude a este fenómeno y concluye que cada vez hay más gente conectada y menos personas comunicadas. Asistimos a un crecimiento metastático de la conexión y a un empobrecimiento dramático de la comunicación.

Los medios de comunicación se convierten en fines (hay que cambiar el celular cada seis meses, renovar la computadora todos los años, la palm envejece en semanas, el último juguete se llama I-Pod, hay que ganar velocidad en la comunicación, aunque nada tenga que ver con la profundidad o la realidad del encuentro).

Mientras más mensajes cruzan el espacio, menos contactos ciertos, con soporte y significado, con presencia y compromiso, parece haber entre las personas. De esto da fe una cierta angustia existencial, una creciente pregunta por el sentido real de la existencia que se escucha en cuanto se establecen conversaciones verdaderas, sostenidas, ni efímeras ni virtuales.

Si nos prometemos con un amigo una charla con tiempo y sin celulares que nos interrumpan, aparecerán los temas postergados, las necesidades desoídas del alma. Invito a realizar esta experiencia.

Vivimos una era de contactos virtuales y soledades reales. El uso que se le está dando a los aparatos de comunicación no hace más que subrayar esto, lo profundiza. Quizá debamos volver a las herramientas de enlace imperecederas y esenciales, aquellas que siempre, han estado en nosotros. La mirada, la palabra, la presencia, la escucha receptiva, la palabra elegida desde la empatía, el registro emocional.

Quizá una comunicación de este tipo resulte ?lenta? y hasta precaria para quienes sustituyen el contacto por la conexión. Y tendrán razón. La verdadera comunicación entre las personas requiere tiempo, constancia, dedicación. Es un arte y, como todas las artes, necesita de un proceso sutil. Su resultado es el encuentro, la comunión. De lo contrario, podremos estar muy conectados (a la red, a este aparato, al otro artefacto) y, sin embargo, muy solos.



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No tengo respuesta...

Enviado por el lun, 21 abr, 2008 a las 20:46
Pepem

... para lo que planteas en tu artículo, mas bien preguntas.

Si la comunicación es algo que se cultiva con el tiempo, que requiere de cierta empatía, ponerme en el lugar del otro, entonces concluyo que parte fundamental de la comunicación es el vínculo que con ella se produce. Un síntoma del presente es el miedo a establecer vínculos mas permanentes o mas profundos, no vaya a ser que sufra al separarme.

Esto vale para todas las relaciones humanas, no solo para las afectivas. Pasa en el trabajo. Para que conocer personas aquí si mañana me voy, o me despiden y vuelvo a repetir el patrón conexión por comunicación. Parece que son deseables las interacciones virtuales, serian mas higiénicas a la hora de definir una  comunicación real.

Comunicación como yo la entiendo, es "acción común", coordinación, cooperación con los otros para hacer algo ¿entonces como es posible que en ciertos espacios puedan ponerse de acuerdo para realizar una tarea?

Saludos Pepem

Sabes Pepem....

Enviado por el mar, 22 abr, 2008 a las 10:37
Malú

Yo creo que el miedo nos paraliza y aunque el artículo no es mio, si concuerdo con él en todo. Pienso que la tecnología es buena, no es mala, es un medio para llegar a muchas partes que antes ni nos imaginábamos, o comunicarnos con quienes tenemos lejos....pero el no crear vínculos, me parece tan mezquino, egoísta...que importa si se sufre al separarse, si los momentos vividos fueron buenos y valieron la pena?. 

Será que crecí en una familia numerosa en donde las sobre mesas aún se acostumbran y los almuerzos de los domingos en familia eran obligados, nos gustasen o no...Y hay mucho de ello que aún mantengo en mi casa, con mis hijos. Detesto que se queden tardes enteras pegados en la pc, ok...son otra generación, pero que mejor que construir historias en base de hechos concretos, conversar con amigos, mirarse las caras, tomarse las manos, dar un abrazo.  Para mi son cosas que no se comparan con nada y no tienen algo parecido en la computadora...excepto palabras escritas, las caritas de sonrisas...no es lo mismo.

Es cierto que la compu ayuda a pasar las soledades, pero también nos hace estar más solos aún.

Bien venido a mi espacio y gracias por comentar, siempre te leo donde Pati o donde Vinka.

saludos fraternos

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Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú






que buen articulo amiga

Enviado por el lun, 21 abr, 2008 a las 17:59
cecilia

cuando la tecnología no le damos mayor importancia que la que realmente tiene está todo bién , sus aportes y beneficios no se pueden desconocer, pero todo en su justa medida...

soy anticuada , uso bastante , telefono chat correo, pero necesito tocar , mirar a los ojos, regalar una sonrisa, si no no me basta, es asi de simple...

el otro leí un titular de la venta de tumbas con conexión a celular, sabes no quise entrar a enterarme , una por tiempo y la otra todo me parece too much..

será para que el difunto nos pegue una llamadita de vez en cuando? ya no se usa que te visiten jeje

te dejo mi abrazo amiga...

http://tecuento.bligoo.com

Cecilia






Hola Amiga Ceci

Enviado por el mar, 22 abr, 2008 a las 10:46
Malú

Somos parecidas, también uso bastante internet, aunque no tengo celular, ni me interesa tenerlo...pero no cambio por nada una tarde de conversación, abrazos, mimos, intercambio de miradas, pararme en la calle a saludar a alguien y quedarme ratos largos hablando de nada y de todo...

Me gusta recibir cartas, aunque ya casi no me lleguen, pero si envío cuando creo que la persona merece mi dedicación.

besitos

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Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú






Paradoja

Enviado por Niée el sáb, 19 abr, 2008 a las 10:08

Es la paradoja de nuestro tiempo, hasta ahora no hemos sido capaces de hacer algo mejor con la maravilla de la comunicación que nos entrega la tecnología de manera cada vez más sofisticada. Estamos como niño con juguete nuevo, un tremendo juguete, diría yo. 

Sin embargo, soy optimista, creo que la humanidad puede recuperar formas perdidas de comunicación, no es lo humano vivir en el vacío y en la apariencia.

No es propio de las personas usar el lenguaje para otra cosa que no sea completarse, "ser en el mundo" y "ser con otros".

 

Cariños,






 


Hola Niée

Enviado por el lun, 21 abr, 2008 a las 14:22
Malú

Es tan importante la tecnología y las comunicaciones como medio...pero no me resultan como fin. Creo que cada vez es más difícil poder tener un equilibrio entre ellos.

Me gusta compartir, charlar, tocar, conocer a las personas...la distancia hace que uno se aleje muchas veces de las personas queridas y la tecnología te acerca a ellas para comunicarte y saber a través del teléfono o internet, como estan..pero no es lo mismo verles su rostro.

besos 

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Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú






Buen tema

Enviado por el vie, 18 abr, 2008 a las 19:14
Jaime

que buen tema malú........ la verdad creo que si, estamos pasando por un cambio en nuestras costumbres sociales y las relaciones son cada vez más impersonales, de hecho se a convertido en costumbre que grupos de amigos de niños pactan el juntarse a chatear a determinadas horas en momentos que pueden juntarse personalmente y no de forma virtual. Las formas de comunicación han cambiado drásticamente, y no queda más que habituarse a ellas, el problema es que una gran parte de la sociedad prefiere quedarse en casa sumergido en el computador o en su celular que salir y disfrutar de las bondades que nos entregó la naturaleza.

Otro problema que veo de estas formas de comunicación, es que se pierde la comunicación corporal que a mi modo de ver es una de las más importantes ya que muchas veces es más fácil y más lindo conversar observando las miradas, la forma de caminar o pararse ante la vida, incluso para saber si te están mintiendo o diciendo la verdad. Por otro lado al tener tanta tecnología a disposición te abre el mundo, y eres capaz de establecer otro tipo de contacto con cualquier punto del planeta

Respecto a la otra parte del artículo, los seres humanos durante toda su historia siempre han y hemos sido preocupados de la calidad de los artículos de las otras personas(en mayor o menor manera), para ver el nivel social o capacidad adquisitiva......... es un mal que nos a perseguido a lo largo de la historia, la única diferencia es que hoy en día toca el turno de ser evaluados a traves de los artículos tecnológicos.

 

saludos, me gustó mucho el artículo 

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Jaime Conejeros




Nuestras costumbres Jaime

Enviado por el lun, 21 abr, 2008 a las 14:26
Malú

Son cada vez más en solitario...y eso me angustia, porque soy muy querendona con mis afectos, me gusta mimarlos, saber de boca de ellos cómo se encuentran, verles sus caras, compartir conversaciones, historias.

Yo veo los contactos de mi hijo en el msn y habrán unos 300...de dónde salen, no lo sé...amigos, de amigos, de amigos, ex compañeros, universidad, gente conocidad...pero quienes son tus amigos, le pregunto....y se reducen a cinco.

Mis hijos usan celular por una cosa de ellos, por mi que no los ocupasen. Yo no tengo y no me aproblemo, no es algo que me quite el sueño. He tenido por trabajo, pero nunca fuí buena contestandolo o activándolo.  En cuanto a internet, la uso por trabajo, no chateo porque no me gusta, perdemos el vocabulario, todo es en códigos y caritas....eso no es conversar. Si bien me ayuda en muchas cosas, también me perjudica, porque me he visto pasar por períodos en los cuales debo estar más tiempo conectada y creo que me estoy perdiendo la vida, aunque también para muchos es un medio de compañía.

gracias por comentar.

saludos 

 

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Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú






Muy cierto Malú

Enviado por el vie, 18 abr, 2008 a las 18:58
Vinka  Astudillo

Nos hemos transformado en un mundo de vociferantes y sordos.La sofisticación no nos hace mas civilizados.

 Por eso, si tenemos la suerte de encontrar a personas que quieran dialogar, cultivar la  rosa blanca que regala  el cubano Martí, pues las debemos apreciar y cuidar.

Un saludo.


vinka hermosa

Enviado por el mar, 22 abr, 2008 a las 10:58
Malú

Hay que cultivar las palabras, una a una, cosecharlas y sacar de ellas frases y más frases para construir diálogos, risas, discusiones y por qué no regalarnos un beso?

cuídate, besitos...

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Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú











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...C'est Moi...

Me incorporo descalza, despojada de sombra.
Recupero mi cuerpo, mi esencia, hasta mi voz.
Y comienzo a moverme, dejándome llevar.
Danzando, amor, en espiral...

Malú

"Todo lo que no se da, se pierde"

"En esta vida hay que morir varias veces para después renacer.

Y aunque las crisis atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra".

(Eugenio Trías)

 

******

 

Ausencia

 

Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.


No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré... tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.

(Vinicius De Moraes)

 

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"Ponme algo así como una rayita...en tu corazón"

(A.Gala)

 

 

 

El Placer del Chocolate

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Un cuadrado oscuro de chocolate
tiene para los dientes
el mismo efecto sensual
que el lodo en los pies traviesos de la niñez.


En la lengua, la densa materia oscura
suelta salivas en rojos cauces.


El chocolate se disuelve en dulce espeso fango
cuando lentamente se acarician los bordes
hasta que la tableta en la cavidad cálida
suelta aromas, recuerdos y flores
en las distendidas papilas.


Ríos de chocolate
atraviesan encías e resquicios dentales
y el placer - que uno sabe fugaz -
da sus vueltas atrapado en la boca.


Devoro chocolate ahora que no te tengo
para, lí­citamente y sin culpas,
abandonarme al erotismo.

Comiendo chocolate pienso en tu piel a mordiscos
pienso en tus piernas
tus pies
pienso en los manjares suculentos
de la vida.


(Gioconda Belli)