Muchas veces me he preguntado si el romance aún existe o se ha olvidado, y lo que hoy entendemos por ello, no es son más que cursis agiornados juegos para lograr una conquista fácil o un touch and go...?

Decir por ejemplo que ...."Algunas canciones llegan de las praderas de flores azules, libres de polvo de cualquier camino...", es casi como hablar ruso, sin saberlo. Hoy en día ya casi nadie utiliza la poesía para enamorar, conquistar...todo lo que antes se podía expresar a través de ella o de cartas de amor, hoy nos vemos reducidos a demostraciones que llegan vía email, tarjetas virtuales de amor o bien mensajes de textos, en donde las palabras muchas veces son cambiadas por simples letras.
No es fácil en el mundo de hoy, en donde cada vez estamos más insensibles, donde casi todos hemos desarrollado caparazones contra la sensibilería, el romance, la sutileza, la calidez, los sentimientos...En donde muy pocos apuestan a crear vínculos y a no temerle al amor.
Muchas veces ocurre que no sabemos donde termina la pasión y comienza el sentimentalismo. Y cada vez más, existe la tendencia a reírnos de una gran pasión y a tildar de sensibileros a sentimientos genuinos y profundos dificultando la entrada a las sutilezas y delicadeza tan necesaria para expresar y comprender el lenguaje del romance.
Pero si renunciáramos momentáneamente a nuestra incredulidad, podríamos experimentar los espacios imparciales de nuestros corazones y encontrarnos con nuestro íntimo ser que habita dentro, muchas veces desconocido para nosotros mismo, pues tál vez nunca antes lo hemos dejado salir, si no, hasta que llega aquella persona que nos hace conectarnos.
Esa persona que nos provoca con el significado de sus palabras y también nos causa sensaciones físicas con ellas, la que es capaz de desequilibrar nuestras vidas, hacer caer todas nuestras estanterías internas de cálculos cotideanos, de desestabilizar nuestras piernas, nuestro cuerpo entero.
Son por estas razones que no debemos olvidarnos del romance. Porque uno nunca sabe cuando puede llegar esa sutil palabra a tus oídos, de boca quizás de un desconocido y le agradeces a la vida; tál vez porque se difruta de ella en tan contadas ocaciones....
La suavidad de algunos momentos puede permanecer siempre en nuestro recuerdo, como flores flotantes sobre el denso espesor de la realidad distinta que vivimos.

Yo los he dejado guardado cada uno de ellos en mi memoria, como en el interior de una pequeña caja de música, donde una minúscula bailarina danza al dulce compás de una música que ya no puedo escuchar, pero que aún continúa alegrando mis días.
La delicadeza de la vida me ha sido ofrecida en forma de manos, miradas, besos y palabras..el romance duradero y también momentáneo, sincero y profundo.
No recuerdo nada tan delicado como la voz humana confortándome, alentándome, seduciéndome y comprendiéndome…
Nada tan suave como unas manos sosteniéndome, apoyándome, acariciándome…dedos dibujando mi rostro, jugueteando con mi pelo.
Nada tan sensible como unos ojos tranquilizándome, sonriéndome, amándome…recorriéndome.
Nada tan dulce como algunos besos bien dados, besos en el rostro, en la frente, en la punta de los dedos, uno a uno...exquisitamente.
Mi vida me parece mucho más valiosa cuando me siento comprendida, alentada, apoyada…deseada y generosamente amada.
Toda yo se deja envolver con una capa de delicadeza cuando siento esa conexión con el otro. El amor nos cubre, arropa y mantiene; provocándonos el constante deseo de sentirnos vivos.
El amor y la delicadeza del romance siempre han ido de la mano, mientras yo he ido descubriendo que los necesito para vivir más plena e intensamente.
::::Malú, una mujer como tantas::::







Malu
Cuanta razón en tus palabras. Algo falta.
Y es de una importancia vital.
Si cada uno de nosostros mira hacia atrás, recordará como los de felicidad más intensa, los encuentros amorosos llenos de esa magia sorprendente y única.
Delicada y fina tu exposición.
Saludos y un ramo de flores para ti.