La oscuridad me envuelve, el calor me empieza a agobiar y aparto las
sábanas de mi cuerpo. Mi vista se adapta a las sombras. Echada en la cama, el alma
en vilo. Un pensamiento lucha por salir. Un sentiemiento pugna por
escapar...y a lo lejos escucho un bello silbido trinar.
Doy una vuelta. Intento dormir. Tapo mis ojos con mi
brazo. Vuelvo a girar. Abrazo la almohada. Demasiado calor. El silbido persiste. Miro el reloj pensando que es hora de levantarme. No, son las tres. Pongo un
pie en tierra. Pongo el otro. Voy a la cocina. Tomo un vaso de agua.
Vuelvo
a la cama. Me tapo. Me da calor. Me destapo. El sueño amenaza con volver. No. De
nuevo el bello e insoportable silbido. Mi cabeza se llena de malos pensamientos en su contra. Vienen las dudas. Las preguntas a cerca de su origen. Y el calor incesante. Respiro profundo buscando calma. No logro concentrarme.

Vuelvo a mirar el reloj, cuatro cuarenta...Al fin me duermo.
Un ruido. Más silbidos...El olor a café se cuela por mi ventana. Escucho un ladrido, dos, tres, coros de ellos. A lo lejos sale el sol. Entra por mi ventana luz. Pasos en el techo.
Todavía no. No quiero levantarme.
Aún tengo Sueño.
Suena
el despertador. Sonido martilleante que me acompaña hace tantos años.
No creo que haya sonido más desagradable sin incluir el hermoso/espantoso silbido del amanecer y ciertas palabras.
El agua tibia de la ducha me invita nuevamente a dormir. El champú aclara mis ideas, la crema de enjuague me las vuelve a oscurecer.
Ojos hinchados. Pelo mojado. Peso en la mente y en el cuerpo.
Me visto de prisa. Noticias repetidas llenan mis oídos. Y sin creerlo aún puedo escuchar los silbidos.
Café. Resurrección forzada.
Y vuelvo al dormitorio en busca de mi bolso. No lo puedo creer. No lo entiendo...Otro día más casi sin dormir.
Por culpa de quién?...
De mi vecino.
Zorzal Colorado es su nombre.
~ Malú ~









zorzal desquiciado
Se valiente y da la cara...ja!!
~ un cronopio es una flor, dos son un jardín ~
Malú