A todos nos sucede que de repente nos encontramos con cosas desajustadas en la "casa de nuestras vidas". Tuercas flojas, tornillos sueltos, rieles de cortinas rotos, enchufes malos, tablas del piso flojas, algunas conexiones que necesitan adaptadores (unas entran con un triple, otras vienen con dos patas), muchas veces la humedad del techo amenaza con derrumbarlo sobre nuestras cabezas y dejarlas casposas de yeso...

Pero si nos atrevemos a asomarnos por la torcida ventana, podemos dejar de
experimentar esa redundante sensación. Dejar atrás ese sentimiento agrio, rancio, ácido,
que percibimos y que hemos dejado que nos cale, nos apriete y nos sofoque.
Afuera
el
cielo celeste está abierto de par en par, dándonos la bienvenida sin
nubes, con una leve brisa, fresca y ligera , y si aún continuamos
sintiéndo en nuestros rostros esa sensación agria, es porque estamos
enclaustrados en nosotros mismos....
Sé
que afuera hay un techo protector, un sol radiante que puede iluminar
mi cabeza con nuevas ideas, una suave brisa que sople el polvo de las
antiguas, quedarme ligera y suelta...
Qué importa en si en este momento dejamos todo dentro de la casa?
Hay
que salir, escapar por las ventanas, luchar por hacerlo, no dejarnos
vencer por esas sensaciones añejas, pasadas...como dice un viejo tema
de Virus, "...hay que salir del agujero interior..."
Que
bueno que salí a tiempo!
que bueno que escape de mi misma estancia!
que bueno que no me olvide adentro de mi!
que bueno que me acompañe!

El cielo azul se abre aun más, las plazas están con niños
jugando, las flores de los jardines son blancas, rojas, lilas,
amarillas, la gente pasea, hay un montón de pájaros molestosos, se ven
mariposas, el kiosco de diarios está lleno de cosas nuevas, me saluda
el verdulero, el policia de la esquina, las motitos pasan raudas
haciendo ruido llevando con urgencia los pedidos, comienzan a preparar
en la vereda de enfrente las mesas de la parrilla en la esquina, corren
chicos que salieron temprano del colegio, hay entre ellos una parejita
que se besan apasionadamente.
Que tonta, debí haberme dado cuenta de todo esto antes y no dejarme
abatir por las cosas que suceden. Guardarme dentro, como si estuviese
metida dentro de un frasco de formol de un viejo laboratorio, esperando
ser usada para un nuevo sufrimiento.
Por qué esperé a que se me callese
la estantería encima, para poder dejar que la cortina se saliera y que
la luz del sol entrase por mi chueca ventana y asomarme a ver lo que
hay en la calle....?
Nadie me dijo que también había
puertas afuera.
Imbranatamente...
~ Malú ~










un poco
Ver un poco más allá y descubrir que no todo es tan malo.
Y como dicen/digo.. darse cuenta que la nubecita no nos sigue a todos lados.
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Marcelo